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martes, 22 de mayo de 2012

Rapunzel







Hoy podría ser ese día en el que te levantas como cualquier otro, te duchas a ciegas como siempre y después de vestirte sales corriendo intentando no llegar tarde al trabajo otra vez.
Ese día en el que no te pusiste ningún perfume, ni ninguna ropa que te haga sentir especial, ese día en el que la máscara de pestañas se quedó en el cajón, las marcas de las sábanas parecen haberse instalado en tu cara para siempre y te olvidaste el ipod sobre la mesa del comedor dejando que la melodía de tu mañana sea el ruido de los coches, del metro y de “que el niño ayer no quería comerse el pescado y yo con lo cansada que estaba lo castigué yendo a la cama sin cenar y sin ver la tele”.
Ese día común y corriente que aparentemente va a pasar sin pena ni gloria podría ser el día D, ese en el que conoces a tu alma gemela justo cuando vas a cruzar la calle; ese en el que viene tu novio y te dice que te ama y que quiere acostarse y levantarse contigo todas las mañanas.
Cómo saber si mañana va a ser un día especial, un día bueno de verdad, un día en el que, por una vez en mucho tiempo, todo se va sucediendo como debe, todo es perfecto... todo fluye con la mágica frescura que sólo da la sencillez y hace de ese día el más perfecto de todos hasta el momento. Y con esa mezcla de euforia y serenidad imposible de describir, dejas de caminar y empiezas a flotar dejando que todo sean sonrisas, espantando a los fantasmas de la Navidad pasada, esquivando a los monstruos de dentro del armario y a las brujas malas con manzanas rojas para pasar a ser la princesita del cuento de hadas... jo, yo quería ser Rapunzel con su pelo tan largo...

Puaj! Paparruchas!

Cómo va a ser eso de que todo es perfecto? Cómo es? Rapunzel???? Encerrada en un castillo???? En qué momento alucinado se me ocurrió escribir esto?!!!! Dios, si parece una peli mala de Katherine Heigl!!! Madre mía, qué notables empiezan a ser los fracasos de una...
Eso sí, como diríamos por aquí “que me quiten lo bailao” una cosa menos en la lista de los “No me gustaría”, que no es poco oye.
Así que mira, mientras se van descubriendo los demás “no quieros” y los “quieros” y los “necesitos” he decidido ponerle un poco más de sabor a la vida (va, quien dice sabor dice dulce, para que nos entendamos), a la vida y al blog! Giro inesperado, al loro que vienen curvas (aniquilando la operación biquini), atentos a lo que se viene familia!
Besitos a todos!

lunes, 29 de agosto de 2011

Hogar dulce hogar



A veces quisiera tener los zapatos de Dorothy y no lo digo porque el rojo rubí me quedaría perfecto en los pies. Es sólo que algo tan fácil como cerrar los ojos, juntar los talones tres veces y decir “¡no hay nada cómo el hogar! ¡no hay nada cómo el hogar! ¡no hay nada cómo el hogar!”  uff... quién sabe dónde aparecería...
Desde que yo nací mis padres nunca se mudaron, crecí en la calle Puigcerdà de Barcelona. En la Verneda y es que “la Verrne manda” como se lee en alguna que otra pared del barrio.
Aun hoy, después de haber habitado 5 casas más, esa sigue siendo mi casa (no sé qué dirán mis padres a todo esto...) Cinco casas, sí señor, no es poco y lo cierto es que todas fueron hogares, cumplieron su función a la perfección. Aunque hiciera frío en invierno y un calor agobiante en verano, aunque no tuviera un balcón, aunque hubiera un gato que me odiaba, etc. cada lugar tenía algo especial que lo hacía mío y todos y cada uno tienen mi cariño y muchos recuerdos bonitos, incluso a Miles le guardo afecto.
No es fácil salir del nido, al menos para algunos, no es fácil llegar de trabajar y tener toooodo por hacer, ni si quiera es fácil tomar la decisión de “ya lo haré mañana”. Pero justo con esa y otras tantas decisiones que tomas en el camino te das cuenta de cuán tuya es tu vida, es valiosa como la de todos los demás y es única e irrepetible. Así que mientras vas del trabajo a casa y de casa al trabajo y limpias o no y cocinas lo que te gusta y te lo comes en el sofá piensas y sueñas como vas a construir tu vida. Sueñas con el futuro y te acuerdas de tus sueños del pasado y quizás te das cuenta de que nada de aquello encaja en tu realidad actual, pero sueñas.
Y es que es tan bonito soñar! Si algo hay en mi familia son soñadores y es algo de lo que estoy orgullosa, muy orgullosa de llevar en mí la marca del soñador. Soñadores que sueñan con historias para contárselas al mundo, soñadores que dibujan sus sueños, soñadores que sueñan con personas que luego se convierten en muñecos, soñadores que sueñan con notas musicales que transforman en sus bandas sonoras, sueñan con películas, con familias, con viajes... y en ellos también existe mi hogar, no son mi casa, pero reconozco el olor al entrar en todas ellas y siento como si lo estuviera.
Así que supongo que el hogar dulce hogar debe estar en nosotros, en casa de los papis, de los iaios, de los tíos, en la nuestra, en la de nuestra mejor amiga... yo espero llevar el calor del hogar en mi corazón y que así me encuentre dónde quiera que vaya. Por lo pronto seguiré el camino de baldosas amarillas ;).